Volvimos a teñir la fibra con barro y tintes de monte

Recuperamos las plantas tintóreas en las parcelas familiares y volvimos a teñir la caña flecha como se hacía antes: con barro del caño y tintes de monte.
El proceso es lento. Después de cortar la hoja madura hay que raspar, ripiar la fibra y blanquearla al sol; solo entonces entra al barro. Pero el negro que sale de ahí no lo iguala ningún tinte comprado, y no se destiñe con el sudor ni con la lluvia.