Las jóvenes aprenden la flor de limón y la espiga de maíz

La escuela de tejido abrió su segundo grupo. Doce jóvenes de la comunidad se reúnen cada sábado en la casa comunal para aprender de las mayores.
Empezaron por las pintas más conocidas —la flor de limón, la espiga de maíz y el ojo de babilla— porque en ellas se aprende a contar los pares de fibra y a mantener el ritmo de la vuelta.
Las pintas no son adorno: son el sello de cada familia, y por ellas se reconoce de dónde viene un sombrero.